Cuando Grace Díaz, una madre soltera y en búsqueda de oportunidades, pisaba suelo estadounidense por primera vez tenía su objetivo bastante claro: trabajar duro para ofrecerle un mejor futuro a su familia.
Cuando Grace Díaz, una madre soltera y en búsqueda de oportunidades, pisaba suelo estadounidense por primera vez tenía su objetivo bastante claro: trabajar duro para ofrecerle un mejor futuro a su familia. Sin embargo, el destino le tendría preparado algo más grande. Sin saberlo, se encontraba en el camino que se encargaría de colocarla como la responsable de brindar a toda una comunidad lo mismo que ella había llegado buscando en un principio.
Su poderosa historia comienza a desarrollarse luego de reunirse con sus hijos en los Estados Unidos. Tras esto, se vio ante la necesidad de contar con dos empleos para sostenerlos económicamente. Rápidamente se vio ante una problemática con la que millones de madres solteras se sentirían identificadas: la dificultad de brindar estabilidad al mismo tiempo que se busca estar presente.
Con el propósito de contar con una figura de apoyo, Grace toma la decisión de traer a su madre desde Santo Domingo, con quien construye un centro de cuidado infantil en su propio hogar. Esta decisión, vista como algo sencillo en una primera instancia, simbolizaría un antes y un después en su vida personal y profesional.
“Esa experiencia cambió mi vida. Conocí de cerca a muchas proveedoras de cuidado infantil que se sentían ignoradas por el gobierno y sin una voz que las representara. Ellas mismas me animaron a postularme para la Cámara de Representantes de Rhode Island” nos comentó.
Descubriendo su propósito
Escuchando de primera mano las declaraciones de otras mujeres, y estando ahora en una posición en donde lo vivía en carne propia, Díaz tomó la decisión de hacer un cambio significativo. “Desde ese momento comprendí que mi misión no era solamente salir adelante, sino abrir puertas para otras familias trabajadoras, especialmente para quienes nunca habían tenido una voz en el gobierno”. Es entonces cuando se postula a la Cámara de Representantes de Rhode Island. Inmediatamente emprendió una intensa campaña de tres meses que culminó con su elección como representante, al obtener el 52% de los votos.
Al momento de ser electa como representante estatal, confesó que apenas dominaba el inglés y sus conocimientos en cómo presentar un proyecto de ley eran muy limitados. No obstante, el sustento emocional de su familia, el apoyo estratégico de figuras como Matthew Jerzyk y Everin Pérez, en conjunto con la determinación y las ganas de producir un cambio, fueron factores suficientes para continuar adelante con todo el proyecto. Con su llegada a un escenario político, Díaz pasó a ocupar el título de la primera mujer dominicana en ser elegida para un cargo estatal en Estados Unidos. Un título que abraza con orgullo, pero que utiliza con precisión y responsabilidad.
Política con intención
Tomando en cuenta el hecho de que sus orígenes políticos fueron impulsados por problemáticas palpables en su comunidad, no es de extrañarse su participación protagónica en el proyecto de Student DREAM Act, una iniciativa que buscaba brindarle oportunidades de estudios universitarios a jóvenes inmigrantes.
Durante una ceremonia de graduación, Grace Díaz presenció una escena que fungió como fuente de inspiración para su próximo gran paso y que actualmente la ayuda a recordar la razón por la que hace su trabajo. Y es que mientras se encontraba en dicho lugar, presenció a un grupo de jóvenes que lloraba, en contraste a los demás que celebraban haber finalizado una gran etapa académica. Al acercarse a preguntar la razón, descubrió que debido a la situación migratoria en la que se encontraban, no podrían acceder a una universidad. “Ese momento me conmovió profundamente. Les prometí que nunca dejaría de luchar hasta abrir las puertas de las universidades para jóvenes como ellos”, aseguró la legisladora.
Uno de los estudiantes a los que le realizó aquella promesa fue Víctor Regente, uno de los muchos jóvenes beneficiados por el DREAM Act y que actualmente trabaja para el Departamento de Educación de Rhode Island (RIDE). Sin embargo, la historia de Regente no es la única. Muchos otros, al igual que él, son profesionales que actualmente aportan activamente al desarrollo de sus comunidades y contribuyen a la sociedad. “Me tomó diecisiete años de trabajo, perseverancia y muchas derrotas antes de lograr su aprobación. Pero cada vez que veo historias como la de Víctor, sé que todo el esfuerzo valió la pena”, afirmó.
La mujer detrás del cargo
Más allá del papel que desempeña como política y líder de toda una comunidad, Díaz tiene claro que el liderazgo no comienza en un cargo, sino en los principios que lo sostienen. Su fe en Dios, su vocación para el servicio y la convicción de que la política debe ser una herramienta para servir, son precisamente las bases sobre las que ha construido su trayectoria. Es consciente de la posición en la que se encuentra, los cimientos que componen sus orígenes y las limitaciones a las que se enfrentó al llegar a un nuevo lugar. “Ser legisladora significa tener la oportunidad de mejorar la vida de otras personas. Nunca debemos permitir que los intereses personales sean más importantes que el deber de servir”, indica.
Un camino que apenas comienza
A pesar de su admirable recorrido por la política y las destacables hazañas conseguidas como legisladora, Díaz aún no da su trabajo por terminado. Y es que tras haber conseguido un significativo avance con el proyecto DREAM Act, esta dominicana desea continuar rompiendo barreras. Sueña con una realidad en donde los subsidios para familias vulnerables sean aún más amplios. Asegura que garantizar una educación y cuidado temprano de calidad para los más pequeños es la mejor inversión que una sociedad puede hacer.
Su historia demuestra cómo el liderazgo no nace exclusivamente del deseo de ocupar cargos o tener acceso a beneficios superficiales, sino a una ambición genuina de servir. Una historia que inició con la búsqueda de una mejora personal y que terminó transformándose en una misión que buscaba abrir oportunidades a miles de personas.
“Los cargos pasan, pero la vocación de servir permanece para siempre.”




